Resumen de la Rendición de Cuentas del Intendente 2017: Crecimiento descontrolado del gasto


El Presupuesto 2017, el aprobado en 2016, originalmente tenía estimados gastos por 4.920 millones de pesos. De la Rendición de Cuentas 2017 surge que se terminaron gastando 5.140 millones de pesos.

Salta a la vista el crecimiento descontrolado de presupuestos que se hace una constante en San Isidro. Entre 2016 y 2017 el gasto aumentó 34,12%. En 2016 se gastaron $ 3.832 millones de pesos. Tengamos en cuenta que según datos del INDEC la inflación 2017 fue de un 24,8%.

El cuadro anterior muestra el crecimiento del presupuesto de San Isidro cada cinco años, tanto en pesos como en dólares. En la última década el presupuesto aumentó un 353% en dólares. La escalada de aumentos de tasas y de ingresos supera los ajustes inflacionarios.

Por otro lado, vemos que los vecinos cada vez están más insatisfechos con los servicios que reciben, y no ven reflejados el ABL y los impuestos que pagan. Entonces nos preguntamos, ¿Cómo gasta el Municipio de San Isidro? ¿A dónde va el dinero de todos los Sanisidrenses?


GASTOS

Si analizamos los gastos por secretaría vemos que la de Servicios Públicos es la que se lleva la mayor cantidad del presupuesto (23%), secundado por Salud Pública (21,6%).

El contrato de basura representa el 51% de lo gastado por la Secretaría Servicios Públicos. Del 2016 al 2017 este gasto ha aumentado un 45,25%. Actualmente son más de $663 millones de pesos que no sabemos bien cómo se gastan. Han sido reiteradas las ocasiones en las que Convocación por San Isidro ha solicitado ver el contrato celebrado entre el Municipio y la empresa prestadora del servicio pero lo único que hemos recibido han sido negativas y excusas.



Teniendo en cuenta los gastos por objeto, vemos que el mayor gasto del municipio es en Servicios No Personales ($ 1.991 millones de pesos), seguido por Gastos en Personal ($ 1.863 millones de pesos). Sin contar los empleados mensualizados, que son alrededor de la mitad de los empleados, el Municipio de San Isidro cuenta con 3056 empleados de planta.

La sumatoria de los gastos en publicidad y propaganda de todas las secretarías y órganos es de casi $48 millones de pesos. Nos llama poderosamente la atención el monto de más de $16 millones de pesos gastados en este rubro en la Secretaría de Obras Públicas. Es el 8,2% del gasto total de una secretaría que debería estar enfocada en realizar obras de infraestructura. No solo nos parece exorbitante ese monto en publicidad, sino la diferencia entre lo aprobado oficialmente en el presupuesto y lo que finalmente se gastó. En principio se le habían presupuestado $10 millones menos que lo gastado.


INGRESOS

Para cubrir todos sus gastos en el último año el municipio percibió $ 4.870 millones de pesos. La diferencia de 270 millones entre los $5.140 millones gastados y los $4.870 percibidos quedarán como deuda para el ejercicio 2018.


El aumento descontrolado del ABL

Las tasas percibidas ($ 2.683 millones de pesos) representan un 55% de los ingresos del Municipio. Esto es 31,53% más que lo percibido en 2016. Por la tasa de Alumbrado Barrido y Limpieza, el municipio percibió $ 1.388 millones de pesos, 34% más que lo percibido el año pasado.

Es importante señalar que, al igual que en otros años, en 2017 el Honorable Concejo Deliberante realizó una delegación de facultades al Departamento ejecutivo para que pudiese aumentar discrecionalmente las tasas. Convocación por San Isidro votó en contra de esa delegación para evitar lo que sucede todos los años: que Posse aumente las tasas discrecionalmente por encima de la inflación.


NUESTRA POSTURA

Desde ConVocación por San Isidro tenemos una mirada crítica respecto de la gestión del Municipio. Nos preocupa la falta de transparencia, la falta de protocolos en las compras y transacciones comerciales, y la falta de indicadores, metas e información confiable. Vemos una gestión que gasta demasiado en burocracia, publicidad y propaganda. Que a pesar de subir las tasas más que la inflación año tras año, se está endeudando. Que gasta demasiado en gasto corriente e invierte muy poco en infraestructura (solo un 9,1% del presupuesto).